Portugal enmienda su Ley de Arbitraje.

Portugal acaba de enmendar su ley de arbitraje de 1986. La Ley de Arbitraje Voluntario de 14 de diciembre de 2011 se basa en la Ley Modelo CNUDMI, si bien introduce conceptos procesales más propios de un reglamento institucional que de una ley.

Lo primero que llama la atención es la palabra “voluntario” en el título oficial de la ley ya que el arbitraje es un método extrajudicial muy distinto de la mediación, precisamente por su naturaleza necesariamente contractual y porque culmina con un instrumento de obligado cumplimiento al que la ley otorga estatus de cosa juzgada a todos efectos prácticos. Por lo tanto, sin voluntariedad expresa se produciría el esperpento: el arbitraje se convertiría casi en una especie de jurisdicción especial.

Parte del problema en la sucesiva y mal llamada modernización de leyes de arbitraje –no hablamos solo de Portugal—radica en la búsqueda de límites que casi convierten al arbitraje en una jurisdicción especial. Los estados buscan posicionarse como sedes del arbitraje y, en este empeño, cortan y pegan de otras leyes, de reglamentos, de lo que haga falta. Cuando el paso del tiempo revela que el empeño no ha cumplido las ansiadas expectativas, se enmienda otra vez y así las veces que sean necesarias hasta acertar algún día; es como si se confundiese modernidad con complejidad como si de la complejidad se derivase la modernidad.

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